Por Iván Ghi.
A esta altura de las circunstancias uno no debería sorprenderse por lo que habitualmente se lee o se oye en declaraciones que determinados dirigentes políticos realizan en diversos medios. La liviandad con la que realizan declaraciones, la irresponsabilidad a la hora de verter una opinión y hasta el desconocimiento sobre determinados temas debería hacernos sentir responsables de lo que hemos elegido como representantes.

Más aún sorprendente es cómo varía la “tabla de posicionamientos” de aquellos que van marcando terreno a la hora de ofrecerse como posibles candidatos para suceder a CFK en la presidencia de la nación. Lo curioso es cómo ese “posicionamiento” va a la deriva de acuerdo a lo que diga o deje de decir cada quién de cada qué. Así, Cobos es, un día candidato de la UCR, e inmediatamente después, candidato del PRO, pero a los dos días vota a favor de la destitución de Redrado y es crucificado por sus pares, tanto de la UCR como del PRO, del ARI, etc.
Pero todo esto no sólo sucede allá, en la pelea por el sillón de Rivadavia. Acá, en nuestros pagos, la cosa es más o menos similar. Sólo que no se ventila mediáticamente, sino en las charlas de bar y en cuanta peña ande dando vueltas por ahí. Que fulano va a ser candidato, que mengano ya está trabajando tras el mismo objetivo, y así sucesivamente.
Con todo esto, pregunto: ¿Cómo se construye un candidato? ¿De dónde sale un candidato? ¿Qué características debe tener un vecino de Monte Maíz para ser candidato? ¿Esos candidatos, tienen un proyecto de gobierno, o simplemente son sólo candidatos y nada más? ¿Los candidatos, saben lo que significa ser candidatos? ¿Cualquiera puede ser candidato?
No tengo las respuestas. Pero imagino que no sólo debe gozar de buena imagen y aceptación popular, sino que también debería estar preparado para llevar adelante una gestión que incluya a todos; contar con un equipo de trabajo preparado o, al menos, dispuesto a dar soluciones a lo que significa estar al frente de un municipio. ¿Tiene hoy Monte Maíz un candidato que cuente con estas características? ¿De dónde podría surgir una persona que cumpla con esos requisitos? No lo sé. No tengo respuestas para eso.
Tampoco intenta esta columna ser un “decálogo del próximo candidato montemaicino”, pero sí, de ser un aporte anticipado a lo que se viene en materia política: la pelea por la sucesión de la intendencia, o de la continuidad, en el caso que Trotte vaya por la reelección.
De respuesta más difícil aún es aquello que tiene que ver con el origen del candidato o del lugar desde donde puede surgir. Hace unos años, el candidato natural podía ser un médico, por las características profesionales, por la experiencia en temas sociales, etc. Hoy, uno supone que podría surgir del movimiento ruralista que se despertó luego de la pelea por la 125; o quizás, de la UCR, que intentará seguramente volver a colocarse como alternativa; se supone, además, que el Frente Cívico mantendrá su posicionamiento electoralista con candidato propio. Falta mucho todavía. Sin embargo, hay movimientos que indican que la carrera estaría por comenzar. ¿El fútbol, o mejor dicho, las instituciones deportivas, no podrían ser el lugar de origen de algún candidato? A algunos dirigentes no les ha ido tan mal, como para pensar en la posibilidad.
Insisto, falta mucho todavía. Sólo que sigo manteniendo aquella duda inicial de cómo se “fabrica” un candidato, no por mera curiosidad, sino para estar preparado a la hora de elegir. Para saber fehacientemente si ese candidato está preparado para cumplir el rol para el que se ofrece. Nada más. Y nada menos.

