Análisis del Ing. Agrónomo Alberto Montechiari (Cooperativa Agrícola de M. Maíz Limitada)

La situación de los productores agropecuarios ha cambiado notablemente en el último año. Los enfrentamientos con el gobierno modificaron irreversiblemente el mapa político del país y su relación del campo con otros sectores de producción. Por diferentes motivos y más allá de lo enunciado anteriormente, el campo sigue apostando a la soja. Aunque no sea éste, precisamente, el mejor momento por el que atraviesan, en nuestra zona los rindes fueron suficientes como para sortear la situación y volver a la apuesta con algunas variaciones.
El Ingeniero Agrónomo de la Cooperativa Agrícola de Monte Maíz Limitada, Alberto Montechiari, brindó detalles de la situación actual del sector y del rumbo a seguir en los próximos meses.
Bajos rindes, insumos altos, renegociación de los contratos de alquiler, escases de lluvias, cierre de las exportaciones de trigo y más apuesta a la soja fueron algunos de los temas abordados en la conversación.
En nuestra zona la cosecha de soja y maíz ha finalizado, queda un porcentaje muy pequeño en zonas extra pampeanas como ser Chaco, Santiago del Estero, entre otras.
En cuanto a los rindes, se puede decir que han disminuido aproximadamente un 30 por ciento en relación a años anteriores, en nuestra zona rondaron los 27/28 quintales de promedio en el caso de la soja, y entre 85/90 quintales en el caso del maíz.
Para aquellos productores que trabajaron campo propio, teniendo en cuenta el aumento en el precio de la soja y del dólar, esos rindes son positivos; pero en el caso de campos alquilados, que en nuestra zona superan el 60 por ciento, el rendimiento es bajo, más aun con el alto costo abonado por los alquileres. Hoy, ese costo es de entre 12 y 13 quintales, por lo que en muchos casos se trabajó a pérdida.
Existen dos realidades, si bien a nadie le gusta perder en rendimiento, podemos decir que en campo propio la rentabilidad fue positiva mientras que en los alquilados, en muchos casos fue negativo.
En cuanto al trigo, la superficie va a disminuir notablemente, no quiero arriesgar un porcentaje, pero va a ser mínima, una siembra con el objetivo de mantener la semilla para el año próximo, ya que de lo contrario vamos a tener graves problemas a la hora de conseguir esos insumos.
En relación al maíz, quienes trabajan campo propio tienen un costo de unos 50 quintales, y para quienes alquilan, esos costos llegan a los 90 quintales. Esto va a hacer que la zona sembrada se reduzca solamente a campos propios, en campos alquilados, se deberán renegociar los contratos.
La soja tiene un muy buen precio, lo que está “pinchado” es el del maíz y el trigo. Esto hace que el productor siga apostando a la soja, va a ver una disminución importante en la siembra de maíz y la de trigo va a ser prácticamente nula. Si bien en los últimos años la tendencia del trigo fue a la baja, la siembra se realizaba de todos modos; hoy, ya sea por el precio, por el cierre de las exportaciones que dificultan su comercialización, o por la gran sequía el área sembrada tiende a ser nula.
Lo de la falta de lluvias es un tema preocupante, necesitamos una buena cantidad en los próximos 15 o 20 días y eso es casi imposible teniendo en cuenta que a esta altura del año las lluvias son escazas. Históricamente el trigo se sembró con las reservas de humedad de los meses de febrero, marzo y abril, hoy, esas reservas fueron consumidas por la soja.
No creo que afecte demasiado. Existe una gran zona en el sur de Buenos Aires que es muy propicia para la siembre de trigo y obviamente, allí, se va a sembrar. Es muy temprano para realizar un análisis en este sentido, de todos modos, el cierre de las exportaciones hizo que los únicos compradores sean los molinos, esto hace desaparecer la competencia en la demanda, por lo que afecta los precios y los hace no rentables para el productor, que ante esta situación se vuelca a la soja, por rentabilidad y conveniencia económica.
Se habla de una posibilidad de tener que importar trigo desde Uruguay, pero es muy temprano para hablar de que ello vaya a suceder.
El productor esta hoy en una situación delicada. En este sentido, existen dos tipos de productores: en nuestra zona, si bien los rindes han disminuido, los números cerraron por lo que la situación es “ajustada”; si analizamos las zonas extra pampeanas, la situación es “muy delicada”, con muchos quebrantos, con productores que no pueden cumplir con las obligaciones crediticias, esto hace muy difícil la realización de la próxima siembra. Hay que tener en cuenta que con el boom de la soja desapareció la ganadería, entonces el productor depende exclusivamente de la cosecha de la soja.
ALQUILERES
Existe todo un tema en torno a los alquileres. En nuestra zona la tendencia es a la baja en los costos, pero no demasiado; la mayoría de los contratos vencen a fines de mayo por lo que desde ese momento el tema va a estar un poco más claro, de todos modos creo que van a rondar los 16/17 quintales, al menos se ve en algunos casos en los que ya están negociando.
En zonas extra pampeanas, el tema es diferente. La tendencia es a la baja, en zonas como Santiago del Estero y Chaco, o en la misma zona de Canals y La Carlota, por ejemplo, hubo rindes de 10 a 12 quintales de soja, por lo que se está hablando de contratar alquileres a porcentaje, como para compartir los riesgos.
Antiguamente se utilizaba esta metodología, que desde mi punto de vista es la más conveniente, en los últimos 4 o 5 años, con el boom de la soja se comenzó con los alquileres en montos fijos. La metodología de porcentaje es beneficiosa ya que permite hacer rotación de cultivos lo que, a su vez, beneficia la conservación de los suelos.
POOLES DE SIEMBRA
En muchas zonas del país la cosecha fue negativa, incluso se habla de que muchos pooles de siembra se están retirando del mercado debido a los grandes quebrantos.
Tengamos en cuenta que las grandes superficies de estas empresas se encuentran en zonas como Chaco, Santiago del Estero, Salta y allí la cosecha ha fracasado notablemente. Otro problema es la falta de financiamiento existente, y esto no es un dato menor.
BALANCE “NO NEGATIVO”
Nuestra cooperativa siempre se mantuvo con austeridad y perfil bajo, comercializa y trabaja exclusivamente en nuestra zona, y si bien hubo una pérdida en los rindes nuestros clientes y asociados han respondido de la mejor manera. Es un año para manejarse con mucha austeridad, pero no podemos decir que haya sido una campaña mala.
