Esta mañana como cada mañana trabajaba en el Periódico de Chabás (lugar donde resido) y de repente, no se por qué motivo, razón o circunstancia escribà ?Monte MaÃz? en Google (de vez en cuando a modo de recreo suelo buscar cosas), quién sabe qué pensé que encontrarÃa? Eran las 11 de la mañana, ya son casi las dos de la tarde y todavÃa no puedo parar de llorar; siento emoción por todos aquellos nombres que hace tantos años no escuchaba y mientras los leo los recuerdo, algunos traen consigo borrosas caras, otros son tan tenues que parecen casi un sueño? pero de igual manera todos me llevan allá, a mi querido pueblo, a aquel que me acunó de alguna manera, al portador de tristezas y felicidades, a aquel que sin demasiadas alternativas tuve que dejar una mañana de marzo del 89 y logra estremecerme cada vez que puedo visitarlo? esa esquina entrañablemente mÃa, la de mi casa que ya no está, esa del revoque caÃdo en Entre RÃos 1906, enfrente de Albizuri, cerquita de Depascuale y de Riolo, diagonal a quienes aún hoy son irremplazables amigas? mis queridas Débora, Juli y Lauri?ése era mi barrio? ya a estas alturas debe de haber cambiado, seguro cuenta con menos gente y más pañales? pero cómo olvidarlos, tengo una fotografÃa que me remonta a aquellos veranos de juntar langostas de noche en el garage blanco que habÃa al lado de la Nina yendo para lo de Mena (el señor que era padre de Nadia) y las tardes que ?no se puede molestar, hay que dormir la siesta?, siesta que no se podÃa dormir por las maderas que cortaba Pierucci en la pared contigua a la de mi pieza. Recuerdo que la mamá de Mariela, la casa justo antes de llegar a la esquina, era quien vendÃa la leche de vaca y enfrente habÃa una carnicerÃa; nada más nÃtido y gracioso que ir de Brandoni a comprar y olvidarme la bicicleta fuera del negocio, aunque obviamente ese no era el único lugar acreedor de mis olvidos, también los pedales dormÃan en el patio de la escuela más de una vez? esa escuela, mi Escuela Primaria Fray Mamerto Esquiú, la del infaltable escudo azul, el uniforme y las dos colitas (tan tirantes por cierto), el lugar del que atesoro mis más dulces recuerdos de la Srta. Norma y la Srta. Marta, con ese guardapolvos cuadrillé marrón y blanco bordado en un verde casi furioso (o al menos eso me parecÃa), mi escuela de mi corazón la que me regaló amigos, en la que me pelé las rodillas jugando a las bolitas y más de una vez me enamoré? cuántas caras conocidas se agolpan en mi cabeza a estas alturas, cuántos aromas, ruidos y voces las acompañan? cuántas pisadas, respiros y canciones las escoltan? de cada uno un recuerdo, con cada recuerdo un olor y mucho de nostalgia en todos ellos? Para quienes no me conocen o no se acuerdan de mÃ, soy MarÃa Fernanda Santiá, ya tengo 31 años, soy Diseñadora Gráfica, tengo un esposo al que adoro, un sobrino que es mi debilidad, un perro que se llama Batuke y poco más por decir, mucho sà para recordar.
Qué bueno contar con este espacio virtual para volver al pasado y compartir con ustedes un pedacito al menos de todo lo que me dieron al formar parte de mi querido pueblo.
Si los recuerdos no empañan demasiado mis ojos, de cuando en cuando voy a escribir lo que cada uno de ustedes dejó en mà y que estos 19 años de distancia no pudieron borrar.
Asà mismo serÃa un placer para mà poder leer algo de ustedes por más minúsculo que sea? ?se agigantan mis ganas de volver a verlos, a todos F.
MarÃa Fernanda Santiá
Email: losdeluca@arnet.com.ar
Ubicación: Chabás. Santa Fe
